El principal error de la sociedad de hoy en día es sobrevalorar lo que nos movemos e infravalorar lo que
comemos. Pero afortunadamente hay un cambio de tendencia gracias a muchos profesionales de la salud.
Poco a poco estamos consiguiendo que se le de más visibilidad a aspectos como el descanso y el
entrenamiento de fuerza, que son fundamentales para prevenir muchas patologías.
Desde mi punto de vista hay cuatro pilares de la salud: entrenamiento de fuerza, alimentación, descanso y
salud mental. Empezando por los pies: el descanso es un elemento vital en nuestro sistema y se ha estado
obviando durante décadas. Más no es mejor. Me ha tocado vivirlo en mis carnes y en las de muchos
chicos y chicas a los que les llevo su planificación. Comer como un pajarito y entrenar como un animal,
y… ¡subir de peso! ¿cómo es posible?. Pues muy fácil: cuando no descansamos correctamente, nuestro
cortisol se eleva, provocando que nuestro organismo se ponga en modo supervivencia reaccionando a todo
alimento que entra en el organismo almacenándolo como si fuese el último bocado. Resumen: si no
descanso bien, lo que como, lo almaceno porque mi cuerpo piensa que se va a morir de hambre y lo
almacena , literalmente. Y ojo porque descansar mejor no es dormir más: se trata de tener un sueño
profundo de al menos 7/8h, y si, la siesta, ayuda y suma. Si quieres descansar al 100%: evita luces azules
1 hora antes de dormir, deja aparatos electrónicos, lee, medita, ve dándole la orden a tu cerebro de que
tiene que descansar.

Ya tenemos uno de los cimientos bien colocado. Vamos con el segundo: la alimentación. Somos lo que
comemos. Una de las cosas que cambió mi vida antes de dedicarme al mundo de la nutrición y
entrenamiento, fue invertir en un profesional que me guiara. Si aún no estás en ese punto, asegúrate de
ingerir la suficiente proteína diaria y que sea de alto valor biológico: carnes magras, pollo, pavo, huevos,
pescados y de origen vegetal: soja. No menos importante es aportar al organismo fruta y verdura de
calidad: micronutrientes, minerales, vitaminas que hacen que nuestro sistema inmune se fortalezca. Y por
supuesto, has de comer grasa. Si, grasa, he dicho bien. La grasa de calidad nos ayuda a que nuestros
órganos funcionen correctamente y a sintetizar muchas sustancias y hormonas en nuestro cuerpo. Grasas
de calidad como el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, el aguacate, pescados azules. En su justa
medida, son vitales para nuestro organismo. De ahí la importancia de tener un profesional que te ayude
con ello. Depende de lo que nuestro día nos requiera de energía, necesitaremos más o menos
carbohidratos, que nos aportan la fuerza necesaria para que nuestros órganos funcionen, y desempeñar
nuestro día a día. Podemos hallarlos en la pasta, arroz, patata, cereales, y depende de si son integrales o
no, pueden tener un tipo de absorción: nos interesa que sean de absorción lenta ya que podemos
sintetizarlo mejor, sin picos de insulina. Pero podemos tener contextos en los que necesitemos absorción
rápida: por ejemplo en deportes intensos o de fondo.
Tenemos la gasolina, pero nos falta qué hacer con la gasolina: el entrenamiento de fuerza. Partir de los 40
años el cuerpo tiende a perder masa muscular, y la única forma de frenarlo es entrenando pesas. Si quieres
llegar a la vejez valiéndote por ti mismo, ponte a entrenar fuerza. Mover cargas es el mejor estímulo que
le puedes dar a tu organismo. Da igual el objetivo: rendimiento, salud, estética, todo se rige con el
entrenamiento de fuerza adaptado e individualizado. Andar está muy bien… pero el estímulo muscular que
obtenemos al mover peso no es equiparable. Y no lo digo yo, lo dice la ciencia.
Por último, ponemos el pilar que fundamenta el resto: la salud mental. Si lo de arriba no está bien, los
otros 3 pilares se tambalean. Ten paz mental, si tienes problemas, soluciónalos. Si tienes que ir a terapia
con un psicólogo, ¡ve! ¿qué problema hay?. Es más, te recomiendo que vayas aún sin tener ningún
problema reseñable.
En definitiva: procura descansar bien y de calidad, que tu sueño sea profundo y reparador. Entrena fuerza
al menos 3 veces por semana complementándolo con actividad aeróbica de intensidad moderada baja,
aliméntate bien, cubriendo tus necesidades de proteína diarias. Y sobre todo, cuida tu cabecita, es la
encargada de que todo funcione
Recuerda: tus hábitos, tu salud
Sergio Parada
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